San Salvador, 9 sep (EFE).- El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, dijo hoy que no cederá ante "chantajes" al sancionar una ley que penaliza las pandillas, en la jornada en que se cumplen 72 horas de paro en el transporte ordenado por estos grupos con amenazas para exigir al Gobierno que no avalara la norma.
"Independientemente de la presión que han querido ejercer las pandillas en nuestro país para que no se sancione la ley que proscribe las pandillas (...), el presidente de la República ha tomado la decisión de sancionar esta ley", anunció Funes en una conferencia de prensa.
El mandatario rubricó la Ley de proscripción de maras, pandillas, agrupaciones, asociaciones y organizaciones de naturaleza criminal, aprobada por el Parlamento el pasado 1 de septiembre y que penaliza la pertenencia y financiación de esos grupos con castigos de hasta diez años de cárcel.
"No nos vamos a dejar chantajear, no nos vamos a dejar presionar; lo peor que podemos hacer es que el miedo y la zozobra tome presos a los ciudadanos y el Gobierno no va a permitir eso", agregó al aludir a las amenazas de las pandillas Mara Salvatrucha (MS) y Mara 18 (M-18) sobre ataques al transporte, a funcionarios, soldados y policías en caso de que se aprobara esa ley.
"Seguimos con mano firme en la aplicación del plan de combate a la delincuencia que meses atrás dimos a conocer", ratificó.
Indicó que las pandillas "no pudieron cumplir lo que dijeron que iban hacer, justamente porque el Gobierno ha tenido capacidad de respuesta", aunque admitió que se registraron ataques a policías, el lanzamiento de una granada e intentos de revueltas en las cárceles.
Funes advirtió de que ha habido sectores que han tratado de "sacar provecho" de la situación.
"En río revuelto, ganancia de pescadores, y aquí lamentablemente hay pescadores que tratan de sacar partido, que tratan de sacar provecho", afirmó el jefe de Estado.
Apuntó que pese a que se le brindó protección a los transportistas, "algunos empresarios siguieron dando instrucciones a sus unidades de que no salieran, muy a pesar (...) de que se garantizó la presencia de fuerzas del orden en sus unidades".
Sostuvo que algunos han querido negociar demandas del sector y aseguró que eso tampoco lo van a permitir.
"Están queriendo sacar provecho particular de la situación que se creó con el anuncio que hicieron las pandillas en el país", agregó, al detallar que se refiere a "algunos empresarios del transporte" y "algunos partidos políticos", entre los que citó a la opositora Alianza Republicana Nacionalistas (ARENA, derecha).
El gobernante, que es periodista, aseguró que en una reunión que sostuvo con directivos de medios de comunicación locales les pidió que "no les faciliten sus micrófonos", sus cámaras, sus espacios "a los criminales porque les están ayudando".
"No es una censura lo que se está anunciando, no estamos queriendo influir en su línea editorial", aclaró Funes, y señaló que "los delincuentes están recurriendo a los medios de comunicación a difundir vídeos, a hacer anuncio públicos (...) para hacerse sentir, para hacerse notar, para generar un clima de miedo e intimidación".
Invitó, en ese contexto, a los medios a distinguir entre "la información y el rumor".
Desde el martes, el transporte colectivo en El Salvador quedó semiparalizado a raíz de la presión de las pandillas, que amenazaron con atentar contra vehículos y trabajadores de ese sector en rechazo a la ley en su contra.
En un comunicado difundido por medios locales el martes, la MS y la M-18, tradicionalmente enfrentadas entre sí, se hicieron responsables de la paralización del transporte, pidiendo "disculpas" a la población y anunciando que duraría 72 horas.
Además, propusieron un diálogo con el Gobierno, que ha sido descartado por varios funcionarios.
